martes, 25 de febrero de 2020

Jane Eyre, Charlotte Brontë


   Leído para el reto "Clásicos grandes y pequeños", de Las Inquilinas de Netherfield, clásico en el que el personaje principal sea una mujer


   Jane Eyre es una niña huérfana que vive con su tía (Mrs. Reed) y sus primos. Su difunto tío Reed hizo prometer a su mujer en su lecho de muerte que la trataría como a una más de sus hijos, pero nada más lejos de la realidad. Sus primos (sobre todo su primo John) la maltrata y su tía Reed la castiga a ella. En una ocasión Jane se revuelve contra su primo y la encierran en la habitación donde murió su tío. El miedo hace que la pequeña vea fantasmas y se desmaya. Finalmente, su tía la envía a un colegio cuando tiene 10 años, Lowood, una institución para huérfanas. En el colegio hay una férrea disciplina y las condiciones de vida de las huérfanas no son muy buenas, la comida es escasa y de mala calidad y no tienen ropa adecuada para protegerse del frío. Jane se hace amiga de Helen Burns, que muere de tuberculosis. Se produce una epidemia de tifus en la que mueren varias alumnas y eso hace que las condiciones de vida mejoren un poco.

   Jane pasa allí ocho años (seis como alumna y dos como profesora). Cuando la señorita Temple, una de las profesoras, se casa y abandona el colegio, Jane siente que su sitio ya no está allí y decide poner un anuncio para trabajar como institutriz. Recibe respuesta de la señora Fairfax que le ofrece trabajo en una casa llamada Thornfield como institutriz de una niña de 8 años, Adèle Varens. Cuando Jane llega a la casa descubre que la señora Fairfax no es la dueña sino el ama de llaves, la casa es propiedad del señor Rochester, que pasa poco tiempo allí y Adèle es una niña que está a su cargo. La señora Fairfax le cuenta que en realidad el actual señor Rochester no era el heredero pero ha heredado todo tras la muerte de su padre y de su hermano mayor. Jane comienza su nuevo trabajo y es feliz allí. Un día, mientras va hacia el pueblo, se cruza con un hombre que se cae de su caballo, le ayuda a volver a subir y cuando vuelve a casa descubre que ese hombre es el señor Rochester.

   A partir de ahí ambos comienzan una extraña amistad. El señor Rochester es directo y abrupto, pero admira la inteligencia y el trabajo que Jane está haciendo con Adèle, y el hecho de que ella no se calle y le diga lo que opina de él con sinceridad y franqueza.

   Rochester comienza a tener confianza con Jane y le cuenta cosas de su vida, por ejemplo, que no sabe si Adèle es su hija, ya que es hija de una mujer francesa con la que tuvo una aventura y que dejó a la niña en su puerta asegurando que era hija suya. Y por eso, aunque tiene la duda, se está ocupando de la niña.

   Una noche Jane se despierta porque escucha unos ruidos y descubre que hay fuego en la habitación del señor Rochester. Este está durmiendo en su cama, que está en llamas. Jane consigue despertarlo y le salva la vida. Jane le dice que ha escuchado una risa extraña y que cree que es Grace Poole, una extraña criada que trabaja en la casa y Rochester le confirma que la risa es de ella, pero no quiere avisar a nadie.

   Un día el señor Rochester se marcha y vuelve al cabo de un tiempo con varios invitados. Entre ellos está Blanche Ingrand, una hermosa joven que parece llevarse muy bien con Rochester. Mientras los invitados están allí Jane es testigo de la complicidad entre Blanche y Rochester y descubre que se ha enamorado de él. Le entristece ver que la relación con Blanche va prosperando y que parece que van a casarse porque cree que ella no le quiere realmente, y descubre que es una joven bastante frívola.

   Un día aparece un extranjero amigo del señor Rochester, Richard Mason, que va a visitarlo. Esa noche se escuchan unos ruidos que despiertan a todos los invitados. Después de tranquilizarlos a todos y que vuelvan a sus habitaciones, Rochester le pide ayuda a Jane. Mason ha sido atacado y está muy malherido. Rochester deja a Jane cuidándolo mientras busca un médico que le atiende, y lo sacan de la casa antes de que los invitados despierten.

   El cochero de la tía Reed se presenta un día en la casa para decirle a Jane que su primo John ha muerto y su tía está muriendo también y ha pedido verla. Jane le pide permiso a Rochester para ausentarse y va a verla. Después de varios días consigue hablar con ella. Su tía le dice que hace 3 años le escribió un tío de Jane para decirle que había conseguido una fortuna y quería adoptar a su sobrina. Pero la tía Reed le dijo que Jane había muerto en la epidemia de tifus en Lowood, porque siempre había odiado a Jane porque el señor Reed la acogió y se preocupó por ella más que por sus hijos. Jane la perdona y la tía Reed muere.

   Cuando vuelve a Thornfield, Rochester le dice que va a casarse con Blanche, que Adèle va a ir a una escuela y ella necesitará un nuevo trabajo. Le dice que le ha buscado una colocación en Irlanda. Jane entonces estalla y le dice que eso está muy lejos de Thornfield y de él, que ella no puede estar tan lejos, que no es una máquina sin sentimientos. Rochester le dice entonces que nunca ha querido casarse con Blanche, que todo lo ha hecho para darle celos y conocer sus sentimientos y que está enamorado de ella y es con ella con quien quiere casarse. Fijan la boda para un mes después.

   El día de la boda van los dos solos a la iglesia. Cuando están allí dos hombres entran y dicen que no puede celebrarse la boda porque Rochester ya está casado. Uno de los hombres es Richard Mason, que resulta ser el hermano de la mujer de Rochester, y el otro es un abogado, Briggs, que le dice a Jane que le ha mandado su tío, porque ha descubierto que Rochester estaba ya casado y quería impedir que se casara con ella ilegalmente, pero está enfermo y por eso no ha podido ir él en persona.

   Rochester les lleva a todos a la casa, entran en una habitación cerrada y allí está Grace Poole. Grace no es una criada cualquiera, sino que está allí cuidando a una persona, Bertha Mason, la mujer de Rochester, que está loca y es bastante agresiva. Rochester les cuenta entonces que la familia de Bertha y la suya querían casarlos para unir el linaje de Rochester con la fortuna de Bertha y todos le ocultaron que Bertha padecía la misma enfermedad mental que su madre. Cuando Rochester lo descubrió ya era tarde y tiene que mantener a Bertha encerrada porque es peligrosa.

   Ya a solas Rochester le pide perdón a Jane por haberla engañado, pero le dice que no cree que sea justo que esté obligado a estar unido a esa mujer y renunciar a su amor y le propone vivir juntos como si fueran marido y mujer, aunque no lo sean legalmente.

   Jane huye de madrugada porque no puede aceptar esa vida, pero no sabe si será capaz de decirle que no a Rochester nuevamente. Huye prácticamente con lo puesto y está a punto de morir de hambre, pero la recogen los hermanos Rivers (sir John, Mary y Diana). Son tres hermanos de una familia venida a menos, por lo que las hermanas deben trabajar como institutrices y sir John es párroco en una pequeña parroquia. Jane adopta el nombre de Jane Elliot porque no quiere que nadie conozca su historia con Rochester y empieza a trabajar como maestra en una escuela para las niñas pobres del pueblo. Tiempo después sir John le cuenta que ha recibido una carta de Biggs donde le dice que el tío de Jane ha muerto y le ha dejado toda su fortuna. La carta la ha recibido sir John porque el abogado no ha podido encontrar a Jane y resulta que sir John, Mary y Diana son primos de Jane. Jane entonces decide compartir su herencia con ellos para que Mary y Diana puedan dejar los trabajos que odian y empiezan a vivir juntos. Sir John quiere irse a la India como misionero y le pide a Jane que se case con él y le acompañe. Jane le dice que puede acompañarle como hermana, pero sir John dice que no pueden viajar juntos sin estar casados. Así que Jane lo rechaza, porque no puede casarse con él porque ninguno de los dos ama al otro. Además, Jane ha intentado escribir a la señora Fairfax para saber algo de Rochester, pero no ha obtenido respuesta y necesita saberlo, así que decide ir a Thornfield.

   Cuando llega allí se encuentra la casa en ruinas. En el pueblo le cuentan que hubo un incendio, Bertha murió y el señor Rochester quedó ciego y perdió una mano y ahora vive como un ermitaño en otra propiedad que tiene. Jane se presenta allí y le declara su amor a Rochester. Se casan y forman una familia, tienen dos niños y Rochester acaba recuperando la vista. Jane cambia a Adèle a una escuela más cercana a la casa para que pueda pasar más tiempo allí. Mary y Diana también se casan y Sir John es feliz cumpliendo su vocación como misionero.

   Aunque lo he leído varias veces me sigue encantando cada vez que lo leo. Jane se guía siempre por sus principios y lo que ella cree que es lo correcto, aunque eso no la lleve siempre a la felicidad. Pero al final tiene su recompensa y después de todas las carencias que ha tenido consigue lo que ha querido siempre, una familia.


jueves, 13 de febrero de 2020

Los misterios de East Lynne, Ellen Wood


     Lectura que me sirve para el reto "Clásicos grandes y pequeños" de Las Inquilinas Netherfield, Clásico de un autor que leas por primera vez.

    William, el conde de Mount Severn está arruinado y se ve obligado a vender East Lynne, la mansión que posee en West Lynne. El comprador es Archibald Carlyle, un prestigioso abogado de West Lynne, aunque al principio llevan la venta en secreto para que los acreedores del conde no caigan sobre él. El conde está pasando una temporada en East Lynne con su hija lady Isabel Vane, pero se pone enfermo y muere. En ese momento se descubren todas sus deudas y que East Lynne es propiedad del señor Carlyle. Lady Isabel descubre que no tiene nada y debe ir a vivir con el señor Vane (heredero del título de su padre) y su esposa. Pero la esposa del nuevo conde de Mount Severn y lady Isabel no se llevan bien, por lo que la vida en esa casa es insoportable para Isabel. El señor Carlyle se ha enamorado de ella y le pide matrimonio. Ella duda en aceptarlo porque se siente atraída por Francis Levinson, un hombre que frecuenta la casa de los condes de Mount Severn porque tiene amistad con la condesa. Pero como Levinson no parece sentir ningún deseo de casarse con ella, y ella aprecia al señor Carlyle y quiere salir de esa casa, decide aceptarle. Y en un mes están casados.

     La boda supone una sorpresa para los parientes y amigos del señor Carlyle. Su hermana, la señorita Carlyle, quien le ha criado, no la aprueba porque cree que la vida que está acostumbrada a llevar lady Isabel le costará mucho dinero a su hermano. Decide irse a vivir con ellos y no le pone las cosas fáciles a lady Isabel. Para quien es un mazazo importante es para Barbara Hare, vecina del señor Carlyle que está enamorada de él y creía ser correspondida. Barbara le pide ayuda al señor Carlyle para limpiar el nombre de su hermano Richard, que fue acusado hace años de asesinar al señor Hallijohn, el padre de Afy, una muchacha de la que Richard estaba enamorado. Richard lleva huyendo desde entonces porque la justicia le busca y su propio padre, el juez Hare, ha jurado entregarlo si vuelve a verlo. Richard visita a su hermana y a su madre a espaldas de su padre y habla con el señor Carlyle, quien se convence de su inocencia.

     Van pasando los años, el matrimonio de Archibald e Isabel es feliz y han tenido tres hijos, pero la salud de ella se resiente. Los médicos le recomiendan un cambio de aires y viaja a la costa, fuera de Inglaterra. Allí coincide con Francis Levinson y los sentimientos que tenía hacia él reaparecen con más fuerza. Para no caer en la tentación, en una visita que el señor Carlyle le hace, lady Isabel le pide que la lleve a casa con él porque ya está mejor. Y así se aleja de Levinson. Levinson no puede volver a Inglaterra porque tiene muchas deudas, pero el señor Carlyle le ayuda hablando con su tío sir Peter (al que Levinson espera heredar algún día) y, mientras se solucionan sus deudas, Carlyle invita a Levinson a East Lynne.

     Levinson intenta seducir a Isabel. Le dice que Carlyle tiene una aventura con Barbara Hare. Isabel sabe que Barbara estuvo enamorada de Carlyle y los ve en varias ocasiones hablando a solas (están hablando de su hermano Richard y cómo limpiar su nombre, pero ella no lo sabe). Esto despierta sus celos y acaba fugándose con Levinson. Este la engaña diciéndole que cuando se divorcie de Carlyle se casarán, pero nunca lo hace a pesar de que tienen un bebé. Cuando Isabel se da cuenta de que la ha engañado le dice que no quiere saber nada más de él. Queda sola, sin medios económicos y con un hijo sin apellido.
El conde de Mount Severn, que siempre ha sentido simpatía hacia ella, va a verla y le ofrece dinero que ella rechaza, pero él insiste en ponerle una renta anual para que pueda vivir. En un viaje en tren se produce un accidente, el bebé de Isabel muere y ella queda muy mal herida y la dan por muerta.

     El señor Carlyle, aunque estaba divorciado y no había vuelto a mencionar el nombre de su esposa, no quería volver a casarse mientras ella siguiera viva porque no le parecía correcto. Al enterarse de su muerte, se casa con Barbara Hare.

     Lady Isabel sobrevive de milagro y al descubrir que la han dado por muerta y que el accidente ha desfigurado su rostro decide adoptar el nombre de madame Vine y se pone a trabajar como institutriz. Cuando la hija de la familia para que la trabaja recibe una propuesta de matrimonio, ella se queda sin trabajo y le buscan otro. Le proponen trabajar como institutriz de los hijos del señor Carlyle y, aunque sabe que le dolerá mucho, la idea de volver a ver a sus hijos le hace aceptar.  Se disfraza y, con los cambios que el accidente ha provocado en su rostro, nadie la reconoce. Sufre mucho al volver a su casa y ver a Archibald feliz con Bárbara y a sus hijos llamándola mamá.

     El señor Levinson ha heredado el título de sir Peter y se ha casado aunque su mujer en seguida se da cuenta de que está casada con un hombre egoísta, derrochador y que no la quiere. Como no tiene ingresos y está dilapidando su fortuna, sir Levinson decide meterse en política y su partido le hace presentarse como diputado por West Lynne. Su oponente es el señor Carlyle, al que todo el pueblo apoya. Cuando se van a celebrar las elecciones, se descubre que sir Levinson ha podido tener algo que ver con el asesinado de Hallijohn y es detenido. Hay un juicio y acaba confesando que él cometió el asesinato y Richard Hare queda libre para volver a casa. Sir Levinson es condenado a la horca, aunque al final cambian la pena por trabajos forzosos y cadena perpetua.

     Mientras ocurre esto, lady Isabel vive cada día más angustiada al ver la vida que ha perdido y que ahora pertenece a Barbara y porque uno de sus hijos, William, está enfermo. El pequeño acaba muriendo. Todo este sufrimiento hace mella en Isabel, que cae enferma. Cuando va a morir pide ver al señor Carlyle, le cuenta la verdad, le pide perdón, él la perdona y ella muere en paz.

     Barbara estaba de viaje en ese momento. A su vuelta el señor Carlyle le cuenta lo ocurrido porque no quiere que haya secretos en su matrimonio para que siga siendo un matrimonio feliz.

    A pesar de ser una novela bastante extensa me ha parecido muy amena, me ha atrapado desde el principio. Muestra cómo las pasiones humanas (el amor, los celos, las inseguridades…) pueden hacer que la vida de una persona cambie de un momento a otro y cómo, muchas veces, igual que le pasa a lady Isabel, no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Ella no era consciente de que el amor que sentía por Archibald era tan fuerte y se da cuenta al verle casado y feliz con Barbara.

     Es el primer libro que leo de esta autora, a la que no conocía, pero seguramente no será el último.

domingo, 26 de enero de 2020

Una habitación propia, Virginia Woolf


Segunda lectura del reto “Todos los clásicos grandes y pequeños” de Las Inquilinas de Netherfield, clásico de 200 páginas o menos.

       Virginia Woolf escribió este ensayo para un ciclo de conferencias sobre la literatura y la mujer.

            Aunque utiliza un narrador ficticio, la autora expresa su opinión sobre las mujeres y su labor como escritoras. Parte de la premisa de que las mujeres para poder escribir necesitan una habitación propia, es decir, independencia económica y personal. Económica porque era difícil que pudieran vivir de la escritura si no tenían otros ingresos. Y personal porque a principios del siglo XIX era extraño que una mujer tuviera una habitación propia, a menos que perteneciera a una familia rica.

            Además inventa la existencia de una hermana de Shakespeare, Judith, una mujer que, suponiendo que hubiera tenido el mismo talento que su hermano, habría llevado una vida muy distinta porque, probablemente, no la habrían dejado dedicarse a escribir, ni la habrían tomado en serio.

            Me ha resultado una lectura muy amena e interesante, de la que se pueden destacar reflexiones como las siguientes:

            “Durante todos estos siglos, las mujeres han sido espejos dotados del mágico y delicioso poder de reflejar una silueta del hombre de tamaño doble del natural […] Por eso, tanto Napoleón como Mussolini insisten tan marcadamente en la inferioridad de las mujeres, ya que si ellas no fueran inferiores, ellos cesarían de agrandarse”.

            “Dentro de cien años, pensé llegando a la puerta de mi casa, las mujeres habrán dejado de ser el sexo protegido. Lógicamente, tomarán parte en todas las actividades y esfuerzos que antes les eran prohibidos. La niñera repartirá carbón. La tendera conducirá una locomotora. […] Suprimid esta protección, someted a las mujeres a las mismas actividades y esfuerzos que los hombres, haced de ellas soldados, marinos, maquinistas y repartidores”.

sábado, 25 de enero de 2020

Orgullo y prejuicio, Jane Austen

     He decidido participar en el reto "Todos los clásicos grandes y pequeños" de Las Inquilinas de Netherfield. Este reto está dividido en cinco niveles, con varias premisas cada uno. ¡A ver si consigo completar los cinco!

Primer nivel
    
     He empezado el reto releyendo un clásico que nunca me canso de leer, Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Voy a utilizarlo para la premisa "Clásico con adaptación cinematográfica".

      Leí esta obra por primera vez con quince años y me enamoré del personaje de Darcy. La he leído varias veces después y he ido descubriendo matices que no vi las primeras veces, y creo que nunca me cansaré de releerla. 

     En esta novela Jane Austen cuenta la historia de la familia Bennet, una familia que tiene cinco hijas en edad de casarse y con una situación económica no muy boyante. Aunque son cinco hermanas la historia se centra sobre todo en la segunda, Elizabeth (Lizzy). Aunque al principio es la historia de su hermana mayor, Jane, la que parece tener el protagonismo, acaba centrándose en la historia de amor de Lizzy y Darcy, que al principio no parece posible que vaya a producirse. Al principio Darcy considera a Lizzy inferior a él y alguien que no puede tentarle pero poco a poco descubre que la admira cada vez más y finalmente que se ha enamorado de ella. Lizzy, por su parte, al principio detesta a Darcy, ya que lo considera orgulloso, aunque realmente se siente herida porque él hiere su orgullo el día que se conocen con un comentario que hace y ella oye. Además lo considera responsable de la separación de su hermana Jane y Bingley y el causante de las desgracias de su amigo George Wickam. Llega un momento en el que Darcy no puede seguir callándose y le declara a a Lizzy su amor y le pide matrimonio. Pero la forma de pedírselo (Darcy habla de la diferencia de posición social y de la vulgaridad de su familia) y todo lo que ella considera que ha hecho, hacen que lo rechace y le diga que es el último hombre con el que se casaría. Darcy le escribe una carta contándole que lo que hizo para separar a Jane y Bingley fue porque creía que ella no le correspondía y no la quería tanto como él a ella y quería evitarle sufrimiento a su amigo. Y en cuanto a Wickham, le cuenta la verdadera historia, en realidad es un hombre que solo quiere dinero e intentó seducir a la hermana de Darcy para conseguir casarse con ella y tener así su dinero. Poco después de leer la carta y de que Lizzy descubra que Darcy no es tan malo como ella creía, Lizzy realiza un viaje con sus tíos y acaban visitando Pemberly, la casa de Darcy, creyendo que él no está, pero se encuentran allí. Cuando empiezan a tener trato otra vez y parece que Lizzy está empezando a sentir algo por él, llega una carta contando que Lydia, la hermana pequeña de Lizzy se ha fugado con Wickham. Su padre y su tío van en su busca, los encuentran y acaban casados. Todos creen que ha sido cosa de su tío, que ha ofrecido dinero a Wickham pero Lizzy descubre ha sido Darcy quien los ha encontrado y ha arreglado la boda, salvando así el buen nombre de Lydia. La tía de Darcy, Lady Catherine de Bourgh se presenta en casa de Lizzy porque ha oído rumores de que Darcy quiere casarse con ella y quiere decirle que está totalmente en contra de su boda, la insulta a ella y a su familia y le dice que Darcy está destinado a casarse con su hija. Lizzy acaba echándola de su casa indignada y le dice que si Darcy quisiera casarse con ella y ella con él no necesitarían su permiso. Poco después aparecen Bingley y Darcy en la casa. Bingley finalmente se arma de valor y le pide matrimonio a Jane, que acepta. Durante una paseo, Darcy y Lizzy se quedan a solas y ella le agradece lo que ha hecho por Lydia, aunque se suponía que era un secreto pero no puede callarse. Él le dice entonces que lo ha hecho todo por ella, que sigue enamorado de ella y que la conversación con su tía le ha dado esperanzas, y le pregunta si sus sentimientos por él han cambiado. Ella le dice lo equivocada que estaba y finalmente acaban casados también. Al final los dos son capaces de superar su orgullo y los prejuicios que tenían y ser felices juntos. 

  


domingo, 12 de enero de 2020

Mujercitas, Louisa May Alcott


La Navidad tiene muchas tradiciones y una de las mías es ver alguna de las versiones cinematográficas de Mujercitas. Estas últimas Navidades, aprovechando que estrenaban una nueva versión decidí releer el libro y volvió a encantarme.

            Volví a emocionarme de nuevo con la historia de las hermanas March. Cómo dejan de ser niñas para convertirse en mujeres que buscan su camino en la vida. Meg, la mayor, que no puede evitar desear algunos lujos que no puede tener pero acaba comprendiendo que en el fondo tiene todo lo que desea con la familia que ha formado. Jo, la joven que no quiere mostrar la supuesta debilidad femenina y por eso no quiere que la vean llorar cuando leen las cartas de su padre, quiere vivir de su trabajo como escritora y no depende de un marido. Adora a su familia y por eso hace lo que sea por ayudarla, como vender su pelo para pagar el billete de tren de su madre e intentar lo que sea para salvar a Beth. Pero finalmente, cuando se deja llevar por sus sentimientos y plasma en su novela lo que siente de verdad es cuando triunfa como escritora. La dulce Beth, tímida en exceso, aunque intenta superarlo. La única que no hace planes de futuro, como si supiera desde el principio que su vida no va a ser muy larga, es feliz teniendo su piano y viviendo con su familia, y que siempre me hace llorar cuando cae enferma y cuando muere. Y Amy, la que al principio del libro llega incluso a caerme mal por su carácter caprichoso que le lleva a hacer cosas como quemar el libro de Jo, pero que luego tiene buen corazón y que también lucha por conseguir lo que quiere, algo que tiene claro desde pequeña.

            Y el resto de personajes que forman esta novela: la madre que quiere que sus hijas sean felices y encuentren su camino, intentando que lleven lo mejor posible la situación económica y la ausencia de su padre durante la guerra. La tía March, gruñona y autoritaria, pero que en el fondo quiere a sus sobrinas. El viejo señor Laurence que también parece gruñón al principio pero que se ablanda gracias a Beth, en la que ve a la niñita que él perdió años antes. Los hombres que acompañan a las mujercitas en su vida, Laurie, que empieza enamorado de Jo, pero que luego descubre que ella tenía razón, que siempre han sido como hermanos y que en realidad ama a Amy; John Brooke, tutor de Laurie primero y marido de Meg después, un hombre bueno que siente no poder darle a su mujer los lujos que a ella le gustaría tener pero que hace lo posible por hacerla feliz; y el profesor Bhaer, que ayuda a que Jo se dé cuenta de que no es débil por mostrar sus sentimientos, sino todo lo contrario.

            En definitiva, aunque la he leído y he visto varias veces las versiones cinematográficas, es una obra de la que nunca me canso y siempre me emociona. Quizá, en parte sea porque me siento identificada con algunas cosas de las hermanas, con la pasión de Jo por la literatura, con Meg porque entiendo su deseo de tener algunas cosas que no puede tener, pero finalmente darse cuenta de que tiene lo que le hace feliz, con la timidez de Beth y con la perseverancia de Amy, que siempre tuvo claro lo que quería tener cuando fuera mayor y lo acaba consiguiendo. Es una lectura que recomiendo totalmente.

Presentación



Siempre ha adorado la lectura. Desde pequeña me encantaba que me leyeran y aprender a leer fue un regalo para mí, porque me abrió un mundo nuevo y maravilloso. No puedo imaginarme la vida sin libros; las visitas a las bibliotecas y las librerías, un viaje con la compañía de un libro; una tarde de invierno de manta café y lectura; un día de verano leyendo en la playa o en la piscina… Todo esto son grandes placeres a los que no podría renunciar. Leer un libro es viajar a un mundo mágico; viajes al pasado, al futuro, a lugares reales, imaginarios; descubrir personajes maravillosos que ya formarán parte de ti para siempre.

            Ahora he decidido compartir este rincón para hablar de mi pasión, la lectura.

El molino junto al Floss, George Elliot

  El molino junto al Floss gira en torno al desigual destino de Tom y Maggie Tulliver, los hijos del molinero. A pesar de la inteligencia n...